jueves, 31 de diciembre de 2009

Callejeando...

Empieza, amigo,
por considerar al otro un fin
y no un medio
y tal vez te salves de morir congelado.


(Fragmento de un poema de Carmen Beltrán)











La veo a menudo pasear sola por el barrio.
Una chica joven de cuerpo desgarbado y mirada errática. Lleva ropa deportiva a medio camino entre el descuido y el abandono. No parece ir a ningún lugar concreto, pasea con ese caminar cansino e indeciso.
Es fácil observar a los demás y sacar conclusiones. Es cómodo, desde la penumbra de tu interior, hacer lecturas.

Hoy he ido a comprar el pan y alguna fruta. Caía una lluvia menuda, ese tipo de lluvia en la que el paraguas abierto es un mero estorbo que no evita que la humedad te envuelva y cale hasta los huesos.


Después de algunos años viviendo en el mismo lugar, terminas por familiarizarte con personas que no conoces de nada, habituales figurantes de ese microcosmos particular que es cualquier barrio. Gente con la que no tienes trato más allá de coincidir en la parada del autobús, en la cola del supermercado o en la sala de espera del ambulatorio.


Apenas acababa de salir del portal y una voz inconfundible, un gesto con el brazo por encima de la cabeza llenó la calle.
¡ Buenos días, señoraaa!.
Al otro lado de la acera, “Suco” me saluda con la misma jovialidad envidiable de siempre. Está abriendo su pequeño local; otrora chatarrería y ahora, en términos "ecologicopoliticamente"correctos, taller de reciclado. Me intereso por su salud. Este verano sufrió un quebranto importante e inesperado. Al poco, me apea el tratamiento.
¿Y a la mozuca, que tal le va con los estudios?... Al tu home véolo más(...)
El mi nietín, ¡ p`a coméselu!(...)
Y yo, pues que te voy decir. Por un lau non sé y pol´otru ¿que quies que te diga? (...)

A la puerta de la sidrería ya han colocado el cartelón con el menú del día. Un camarero espolvorea el suelo con serrín mientras el propietario manipula la máquina de café, entre bufidos de vapor y tintineo de cucharillas.Siempre me ha parecido que tiene aire de jesuita con su media sonrisa puesta. Pulula por sus dominios con suficiencia y educación cartesiana. Nunca un gesto excesivo ni un cumplido innecesario. Tampoco un desprecio altanero ni un desdén arrogante.

En la acera de enfrente un abominable Papá Noel de tamaño natural se contonea espasmódicamente al ritmo de una musiquilla machacona. El escaparate del bazar chino es un batiburrillo estridente de colorines, trajes de fiesta con gasas y lentejuelas por doquier.
A menos de treinta metros, otro local idéntico con la misma moqueta roja en la puerta de acceso. La mujer que está en la caja parece dar órdenes a un dependiente que es poco más que un niño, en su idioma. De su cuerpo menudo sale una voz aguda, áspera y vociferante. Nunca he sabido calcular la edad de los orientales, algunos tienen cara de viejos jóvenes y otros de jóvenes viejos. Tampoco se distinguir si su conversación es cordial o se están echando una soberana bronca entre ellos. Fuera de sus prósperos negocios, son invisibles.

Ya de vuelta con mi hermosa hogaza de pan de Taramundi calentita y crujiente, la vi venir con su ropa deportiva y ensimismada bajo un gorro impermeable azul marino que acentuaba esa palidez de clausura en la piel del rostro.
Conforme nos acercamos, busqué sus ojos de mirada acuosa y esbocé una sonrisa. El efecto no pudo ser peor. Bajó la mirada de inmediato y volvió sobre sus pasos como si inesperadamente hubiera topado con un obstáculo y no tuviera escapatoria. Me hice a un lado sin saber que pensar, ella reanudó su caminar cansino y autómata.
¿Qué pensaría de mí, si es que me vió?


Cuando no voy cargada, subo las escaleras en lugar de coger el ascensor. Bajarlas las bajo siempre a pie …es lo que me ahorro de gimnasio. En el edificio, hay varias viviendas deshabitadas o que se alquilan de manera temporal. Excepto una pareja con un hijo y nosotros con la hija, la vecindad son mujeres solas, viudas o separadas.

A Marcelina, da gusto verla salir de casa todos los días. Es de esas mujeres que envejecen con dignidad. Me recuerda a alguna maestra que tuve de la que con los años te conoces todo su fondo de armario; y sin embargo, su presencia es impecable aunque lleve puesta la misma gabardina de hace seis temporadas… parece que acabara de quitarle la etiqueta.

Buenos días, Marcelina.
¡Uy!, buenos días, fía, no te sentí llegar.(...)
¿Qué tal todos por allá arriba?. Yo en el primero ni me entero, con el ascensor.¿Mucha gente extrajera,no? Bueno, tampoco paro mucho en casa (...)
¿Y Antonio de lo suyo? (...)
Qué alegría me da ver a tu hija, si parece que fue ayer cuando …¿ Diecinueve,ya?.¡Madre,cómo pasa el tiempo! Ay, pero sigue igual de cariñosa; donde me ve, me saluda.Así da gusto.


Marcelina sonríe con los ojos y eso le esponja la expresión, de por sí apacible. No me resisto a decirle que tiene el guapo subido.
Quita, fía, que va… a mi edad.(...)
Y si no nos vemos, mucha salud para el año que entra y cuidadín con la carretera, que son unos días muy malos.

Y mientras subía los primeros escalones pude observar por el rabillo del ojo su mirada que me curioseaba con ojillos agradecidos.
Cada vez más, ignoramos que hay mucha gente deseosa de un "buenos días" y de una sonrisa al cruzarte con su mirada.





* Contemplas "Lavapiés", un Óleo sobre tabla de Andrés Castellanos

sábado, 19 de diciembre de 2009


La Vida es una noticia conmovedora


A veces suena a Dios...
y eso de no ser más que tiempo, nos espanta.

A veces, a la vida, se le olvida hacer ruido
o no la escuchamos a corazón abierto.


A veces suena a Dios
y por muy duro que se nos vuelva el oido
despierta
bajo el cielo estrellado
nuestra humana condición
de fruto luminoso.










"-¿Oyes? -dijo el principito-. Hemos despertado al pozo y canta.

No quería que el principito hiciera el menor esfuerzo y le dije:

-Déjame a mí, es demasiado pesado para ti.

Lentamente subí el cubo hasta el brocal donde lo dejé bien seguro. En mis oídos sonaba aún el canto de la roldana y veía temblar al sol en el agua agitada.

-Tengo sed de esta agua -dijo el principito-, dame de beber…

¡Comprendí entonces lo que él había buscado!

Levanté el balde hasta sus labios y el principito bebió con los ojos cerrados. Todo era bello como una fiesta. Aquella agua era algo más que un alimento. Había nacido del caminar bajo las estrellas, del canto de la roldana, del esfuerzo de mis brazos. Era como un regalo para el corazón. Cuando yo era niño, las luces del árbol de Navidad, la música de la misa de medianoche, la dulzura de las sonrisas, daban su resplandor a mi regalo de Navidad.

-Los hombres de tu tierra -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran lo que buscan.
-No lo encuentran nunca -le respondí. -Y sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua…
-Sin duda, respondí. Y el principito añadió:
-Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón."


¡FELIZ NAVIDAD!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Para saber de mí



Si queréis saber de mis poemas
buscad en cualquier índice,
el libro es lo de menos:

apuntes sobre frutales
como hacer un reloj de sol…

alguno habrá que por sus rarezas
abriera en dos el silencio
aunque es mejor no saberlo.

Si lo que queréis es saber
de mi alma,
buscadme en el fondo
de un tazón de chocolate caliente
los domingos de invierno.

Si lo que queréis es conocerme,
ahorraros el esfuerzo
no merece la pena
ni yo misma me conozco.

Pero si alguna vez me pierdo
por vieja, por chocha
o porque me puede la lluvia


buscadme a la sombra de un castaño,
un castaño envuelto en jirones de niebla
con su mantillo dorado a los pies
y en la brisa un rumor otoñal
de sangradura bermeja.



jueves, 3 de diciembre de 2009

"Impostores, esos artistas que rápidamente se inmovilizan en el camino.
Pero elegidos los que van más lejos, hacia la Ley original, a alguna proximidad
de la secreta fuente que alimenta a toda evolución".
Paul Klee


"Ínsula Dulcámara" (1938) PAUL KLEE


Sin mucho esfuerzo
conseguí diplomarme,
en algo.
No era preciso que tuviera hambre
bastaba con obedecer
y no salirse del redil.
No hay que darle más vueltas
soy como los otros.

Nos enseñaron a rumiar dogmas
a impostar una condena eterna de vanidad
y culpa
envejecer sentados
enfermar de cifras lisérgicas
en olores rancios,
entontecer.

Si me hubieras visto,
orlada de mansedumbre,
regurgitando el mismo paisaje fingidor
narcotizada de visión perenne.

Y no crean que imagino
espumas de rebeldía,
sigo siendo como los otros
volvemos a la caricia desterrada
con la facilidad de las mansas bestias
que solazan su quietud
de muerte domesticada.

¡Ay, Señor!…
Si me escucharas donde me tiembla la voz…
Sí, a veces pido cada cosa…

Y Él sonríe, tierno, como un ángel azul
que se sabe acogedor de los que huyen
del país de las decepciones.




viernes, 27 de noviembre de 2009

A pulso


Yo me declaro de esos
que de lo oscuro hacia lo claro
respiran
(Goethe)



"Óculo"
Fotografía tomada (a pulso) en Roma por mi hija Laura




Mientras tanto, la luz
desciende paredes lentas
y el azul de las bóvedas se desvanece
en oro falso, acanto y artificio.

A cada palmo, el tacto blanquecino
rezuma entre los dedos
pátinas de un desamparo giratorio
devanando la piel sellada de los casetones
y hacia lo claro, aligera
la gravedad ciega de la piedra,
su postura de crisálida.

Tarde o temprano, todo fuga,
respiran los muros
se prolonga el eco,
los timbres del silencio
auscultan sin utillajes
lo redondo y hueco,
los fríos taqueados del laberinto.

Allí donde la luz fuera universo,
un delgado hilo de penumbra acordona
las ojeras de un tiempo,
no mucho más vestido que un sueño.





lunes, 23 de noviembre de 2009



Con qué desolación busqué su rostro
Aquel
que estando solo se inventa los paisajes.



Toda la luz se oía merodeo
las ráfagas de viento desplumaban
las hojas de los álamos.

Otra vez acababa de dejar de ser
lluvia
de lo opaco a la centella
algo, como un violín
le estaba goteando dentro.

Un viento mece despacio,
las vaguadas del recuerdo.


Otra vez la esperanza de alguien...
mas de otro, el sueño.

viernes, 6 de noviembre de 2009


Manos que acarician,
manos que acompañan y dicen adiós...






PIDEN SILENCIO


Las manos sirven para estrangular,
escribir un poema, poner bombas,
matar a otro, salvar a un inocente.
Las manos sirven para todo
menos para pensar.

Con las manos puedes pescar un pez,
atrapar un pájaro, tocar un cuerpo,
pedir silencio, palparte tú.
Las manos sirven para todo
menos para soñar.
Dibujar un barco, huir a nado,
volar un poco, lanzar al mar
un mensaje de socorro.
Las manos sirven para todo
menos para recordar.

Pueden ser el vivo retrato de uno
y poner a prueba a un hombre.
Las manos sirven para todo
menos para adivinar el futuro.

Puedes subir por una pendiente,
bajar un muro, escarbar un túnel.
Las manos pueden liberar
al mundo de su destino.
Pero no pueden con la vida
en el último momento.
No pueden sujetar el mundo
que se mueve sin sentido.

Las manos sirven para casi todo.
Menos para gritar.


KEPA MURUA (Zarautz 1962)
Del libro, Las manos en alto, Editorial Calambur, 2004

jueves, 29 de octubre de 2009

"Gear it´s alright" (1982-1998)
Óleo sobre lienzo
ALBERT OEHLEN



Malogros y otras anomalías

I

De nada sirve vivir de lejos
te dicen
que has nacido
muerto
que no puedes morir
porque ni aún vives.


II

Dentro de la piel
me apretaban los zapatos.
Fuera de la piel
nadie me vio desnuda
atravesar la grieta que cierra los poros.

Y con la mirada esa de mirar imposibles fui,
ojos alerta, brazos extendidos
ademán, hacia lo que no estaba.

Alguien trajo
una manta piadosa
para cubrirme.


III

No se cómo paso,
una fracción de segundo
sería anticipo

de una hemorragia penosa
como una piel que devorase
al propio cuerpo

Y allí resuena
un zumbido arúspice y caníbal,
tratando de arrancar música al metal
de extrañas oquedades

palabras en ayunas
hacer y deshacer
moler y demoler
sentir y resentir

el latido de las vísceras,
las secuelas terribles
de un arte asombroso:

Se cumpla el orden,
no deben infectarse
las marcas de la muerte,
no deben infectarse…

Ahí están,
palabras de sutura,
piel desollada
calavera desovando larvas
en el labio.



martes, 27 de octubre de 2009


"Hay una ley de vida, cruel y exacta, que afirma que uno debe crecer o, en caso contrario, pagar más por seguir siendo el mismo.” (Norman Miller )



"Pies" (Óleo sobre lienzo). Pedro Campos



Las huellas sobre la arena hacen soñar a los pies
que son raíces con largos dedos blancos
palpando en lo oscuro
el silencioso afán de lo que crece.

Algunas tardes azules
el reloj de la marea me sorprende
con su paso de húmeda seda, desborda
mis oídos con espumas
de sueño varado en solitaria playa.

Salto. ¿Importa dónde? …
las huellas sobre el mar no forjan destinos.
Repaso el lomo de los días iguales,
las olas que vienen a morir a mis pies.

Es tarde. Siempre es tarde,pero es hoy …

Hoy es el día
y me duelen los ojos y tirito sonrisas
que rebotan contra los arrecifes
porque aún siento en el pecho
el imán de las gaviotas.

jueves, 22 de octubre de 2009

“Si te quieres enriquecer, tienes que ir viendo cómo cambia la luz, cómo se abre una flor, cómo avanzan las sombras. Has de ver algo que te estimule”. ( Isabel Quintanilla )


Vaso (1969) Isabel Quintanilla.



A-FONÍA PARA DOS PENUMBRAS


Baja a beber la luz como los pájaros,

no quiere la tarde caer y esfumarse

en el mismo manantial del fracaso

como campana de vidrio libando vientos

que restalla, a patio abierto, detrás de los cristales.


Y no me inquieta el vaso sino el centro,

las bisagras celosas ahogadas del aire

la cúpula bruna donde la luz acitara

su afonía en blanco y negro

donde tañe, limpia y sin excesos

la estocada del prisma

sumergido en la retina del instante.






miércoles, 14 de octubre de 2009

Anónimo egipcio (1410 a.C) XVIII Dinastía .
Pintura sobre estuco.Tumba de Menna.Sheikh Abdel-Gurna.





También las palabras se caen al suelo,
naufragan en los charcos o terminan
mezcladas con el fango
quién sabe si conversando
con las ruinas que habitan
en el fondo de todo.

Caen como las hojas en otoño
con la complicidad del árbol
perfumando un pensamiento
de mínima ternura…

Se acuerdan del Hombre y de su frágil disfraz
despiertan claridades subterráneas
proyectan raíces de luz.

Mira el niño un árbol y se ve árbol contemplando un niño.

Del otro lado, el Hombre se cree árbol que da frutos
de precaución y olvido.

Tal vez, no seamos más que hojas
en busca de un árbol.

viernes, 9 de octubre de 2009

FELIPE SÉRVULO
(Acuarela sin título)



Imaginó un territorio
donde la piel siente al instante
que está en el lugar preciso.

Cuestión de temperaturas,
de tacto, vestigios
de señales que el destino lanza por si acaso
alguien tiene la insensatez de advertirlas.

Un lugar donde el tiempo admite su derrota,
donde el viento sabe tu nombre y la lluvia
es aliada del ánimo.

Soñó el amanecer más bello
que había visto en su vida,
una lluvia arrebolada mojaba el cielo,
se derramaba sobre los árboles
y llegaba hasta ella para salpicarla
con gotas de temblorosa calidez.

Sintió su piel estremecida, saciada
su necesidad de redondeces plenas,
y que sus labios- por primera vez en mucho tiempo-
se descosían de la tristeza




lunes, 5 de octubre de 2009




¿Sabes lo que me preocupa, lo que
a veces me inquieta?


Imaginar la herida por la que respiro.
Levantarme viento de otoño sin salida,
vuelto hacia adentro.

Tiritar de verano
cuando los remolinos se llevan las hojas
prendidas de su cintura.
Y esperar,
esperar que la tierra
se cierre al frío.


"Cantante callejera"(1941)
André Masson
Pastel sobre collage de papel, hoja y alas de libélula sobre papel.



martes, 29 de septiembre de 2009

SERÁ SOLO UN MOMENTO…


…Un solo momento que parece esparcirse en el tiempo. Como el mar de Valéry, que siempre recomienza, nunca se repite, recomienza.

La mer, la mer toujour recommencée!
O récompense après une pensée
Qu’un long regard sur le calme des dieux!

Tintinnabuli …


Era muy temprano cuando me tropecé con esta palabra sonora y vibrante.
Me gustó su mínima presencia, parpadeaba con un ritmo solitario y secreto. Curioseaba yo en las atmósferas de Turner, la luz de sus cuadros y la proximidad al vacío. Éste es el ruido que hace el tiempo-pensé- el sonido que roza el fondo silencioso.

Cada silencio tiene un registro y una profundidad. Como consecuencia de las múltiples operaciones del azar llegué tintinabuleando a la obra del compositor Arvo Pärt .

Tintinnabuli proviene de tintinnabulum, el klang de campanas pequeñas que el oído pareciera incapaz de detectar en qué momento exacto deja de sonar. Forma arropamientos de sonido, que en términos técnicos equivale a los armónicos, es decir, la emisión simultánea de varias notas diferentes. Y esa música abriga también el silencio. De alguna manera transporta al que escucha a un estado de serenidad que invita a la meditación:
Un escuchar nuestro ser más profundo, el verdadero. Un lugar donde espacio y tiempo adquieren hondura, altura, permanencia, pertenencia.

Privilegiados lugares de luz son las palabras de María Zambrano con las que el autor del montaje acompaña a la música, siguiendo su rastro de claro en claro…




jueves, 24 de septiembre de 2009

APARICIONES Y DESAPARICIONES DE REMEDIOS VARO

Texto de Octavio Paz
Con la misma violencia invisible del viento al dispersar las nubes pero con mayor delicadeza, como si pintase con la mirada y no con las manos, Remedios despeja la tela y sobre su superficie transparente acumula claridades.
En su lucha con la realidad, algunos pintores la violan o la cubren de signos, la hacen estallar o la entierran, la desuellan, la adoran o la niegan. Remedios la volatiliza: por su cuerpo ya no circula sangre sino luz.





"Apártalos que voy con prisa"(1959)
Gouache sobre cartulina.





Pinta lentamente las rápidas apariciones. Las apariencias son sombras de los arquetipos: Remedios no inventa, recuerda. Sólo que esas apariciones no se parecen a nada ni a nadie
Navegaciones en el interior de una piedra preciosa.


Pintura especulativa, pintura espejeante: no el mundo al revés, el revés del mundo.


El arte de la levitación: pérdida de la gravedad, pérdida de la seriedad. Remedios ríe, pero su risa resuena en otro mundo.
El espacio no es una extensión sino el imán de las Apariencias.




Cabellos de la mujer-cuerdas de harpa- cabellos del sol- cuerdas de guitarra. El mundo visto como música: oíd las líneas de Remedios.
El tema secreto de su obra: la consonancia- la paridad perdida-
Pinta en la Aparición la Desaparición.


"Armonía" (1956)
Óleo sobre masonite
.


Raíces, follajes, rayos astrales, cabellos, pelos de la barba, espirales del sonido: hilos de muerte, hilos de vida, hilos de tiempo. La trama se teje y desteje: irreal lo que llamamos vida, irreal lo que llamamos muerte- sólo es real la tela. Remedios antiparca.


"Música solar" (1955)
Óleo sobre masonite.


Máquinas de la fantasía contra el furor mecánico, la fantasía maquinal.


"Creación del mundo o microcosmos"
Gouache sobre cartulina







"Locomoción acuática" (1963)
Mixta sobre cartulina
.



No pinta el tiempo sino los instantes en que el tiempo reposa.
En el mundo de relojes parados oímos el fluir de las sustancias, la circulación de la sombra y la luz: el tiempo madura.


"El otro reloj"(1957)
Gouache sobre cartulina.

"Revelación o el relojero"(1955)
Óleo sobre masonite.


Nos sorprende porque pinta sorprendida.


"El cazador de estrellas"



Las formas buscan su forma, la forma busca su disolución.

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HEBRAS DE MÚSICA

Como quien llega al cuarto donde habitan las presencias,
donde la música fluye en imantadas órbitas
y las estancias se prolongan como en un juego de espejos.

Los ojos abiertos.
El mapa de las fiebres.
El ángulo de un compás que se abre.
El pretexto del hallazgo...


El reloj inverso que despierta,
la luz que cunde y flamea
donde sólo es posible la claridad del misterio.




Reseña biográfica de REMEDIOS VARO

Si te apetece contemplar una muestra de las obras de Remedios Varo pincha AQUÍ



sábado, 19 de septiembre de 2009

Entre mujeres alta ya, la niña
quiere llamarse Viento...


"Mujer con bolso"
Pintura rupestre de la Cueva de Valltorta



LA ESTACIÓN ERGUIDA


Sin pudor lloraban o reían
los varones y hembras de mi estirpe.
Lloraban o reían
en la estación precisa de sus lloros
o en la estación exacta de sus júbilos.

Ejercían sobre animales y cosas
no sé yo que alegre violencia
seguros en su círculo de caballos salvajes
de manadas calientes, de sementeras y flores
que también respondían a una estación exacta.

La vida era refugiarse a veces en la seguridad
de aquellos brazos aguerridos que tendían los varones
o en el calor de los pechos frutales
que mullían las hembras para la cabecita del niño
aunque llorara el niño , sin razón, al anochecer.

Aunque hombres y mujeres no entendiesen
más allá de este tiempo, que se pudiese llorar sin motivo alguno
cuando la vocación al llanto, es anterior a su causa.

viernes, 11 de septiembre de 2009



" Uno acepta el mundo, poco a poco, y muere. Comprende la maravilla y la razón de las acciones humanas. El lenguaje simbólico del inconsciente... porque las personas se comunican por símbolos, ¿te has dado cuenta?, como si hablaran un idioma extraño, chino o algo así, cuando hablan de cosas importantes, como si hablaran un idioma que luego hay que traducir al idioma de la realidad. No saben nada de sí mismas. Sólo hablan de sus deseos..."
SÁNDOR MARAI
El último encuentro (fragmento)








Entiéndeme, vivir es tan difícil, es un verbo tan frágil,
tan inconstante...
le pones un dedo encima y comienza a vibrar, se agita, se transforma.
Anhelando, vivimos, anhelando
porque el deseo está lleno de distancias interminables.

¿Me darías esa orilla de tu vida que no tienes?

Entiéndeme, vivir es tan difícil,
tan frágil ser amado donde puedes ser débil
sin provocar la fuerza.

sábado, 5 de septiembre de 2009


"Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos".

Wislawa Szymborska- De "Gente en el puente" 1986





PROFERENCIAS

Prefiero tener a mano pluma y papel
Prefiero la greguería al haiku estrangulado
Prefiero los oficios inventados por la soledad
Prefiero escarbar en el abismo y que las palabras me salgan con tierra
Prefiero el manuscrito miniado de una tarde de lluvia en los cristales
Prefiero esperar a llegar tarde
Prefiero lo ignorado a lo mal sabido de memoria
Prefiero “Esplendor en la hierba” a la última genialidad de Tarantino
Prefiero la insinuación a la desnudez
Prefiero el breve resplandor de lo que se deja mirar a lo que creo haber visto
Prefiero andar a tientas a dejarme iluminar por fabricantes de fe
Prefiero imaginar el reino del ojalá a tener un número razonable de sueños
Prefiero el arte del tiempo al del espacio
Prefiero la querencia buscadora y la voz clara a la abundante
Prefiero la apagada condición del muerto a la pirotecnia que encumbra al mito viviente
Prefiero la turbulencia de emociones que libera la música
Prefiero el arcaísmo al idiotismo
Prefiero el músculo de la risa al de la fuerza
Prefiero la tabla de multiplicar a la de planchar
Prefiero un buen borrador a un texto definitivo
Prefiero no saber qué decir a no saber qué estoy haciendo
Prefiero escribir nostal(j)ia y perfumar azares con la mudez de una h aprehendida en silencio
Prefiero no alegrarme de que me hagan determinadas preguntas
Prefiero Rocinante a Babieca
Prefiero pájaro que vuela a ciento en una jaula dorada
Prefiero la solitaria encina a la soledad del ciprés
Prefiero un sinfín de campanas al retumbar autista de un reloj
Prefiero el sol como dádiva a dejarme sobornar con una moneda bajo la lengua para el barquero Caronte
Prefiero no recordarte a nadie porque… Prefiero

la mano que dibuja un puente y baja hasta el agua y tiembla...

lunes, 31 de agosto de 2009

"El azul y la higuera" JOSEP M. GUINOVART





En el pedregal menguaba
la luz oblicua del estío. Declinaba agosto.
Bajo un palio de grandes hojas
esperé esas cosas
reservadas a los sueños.

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

Rozaba la tierra la sombra de la higuera
cadenciosa, como el sonido del sistro, la rozaba
un murmullo meloso
que secretamente entallaba redondeces
de fruto maduro y abierto.

Como si la maternal higuera
atesorara la dulzura de la tierra
inervada en sus ramas
toda la apariencia radiante que ensanchara
la turgencia en las caderas
y al borde de los dientes desmenuzara
la agonía de un beso largo,…largo.

Y se desprendió la tarde
del rubor azul infrutescente
y germinó una fecha de amor
entre iniciales.

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".




Las estrofas en cursiva pertenecen a
este poema de JUANA DE IBARBOUROU


viernes, 28 de agosto de 2009


Óleo sobre lienzo de JACOB COLLINS




Nocturno en sol ... de alizarina


Extraño es el deseo de esa luz,
escisión aguda y deslumbrante.
Toda la orilla es un incendio
en sus bordes escuetos
lavándose la sombra.

El silencio del cielo
tiene un ruido de espanto
cobrizo
sajado en dunas
desleídas por una brisa candente.

En cuál de mis acordes
he de empezar la fragua de tu nombre,
canto que apenas comenzado
ciega pronto
destella
aventa el fuego vivo
donde nadie vigila.

Luz que estás
donde las cosas lo parecen.
Limbo en lucidos espejos
rezuma, lenta, un color
protector del suave
prolongado de las aguas.




martes, 11 de agosto de 2009

Mañana el tiempo volverá a engañarme







Verso es lo que vuelve
avanzadilla de aire nocturno

lejos del sueño sin sueños
espíar un sol ruborizado
desde la mirilla menguante
del crepúsculo.

Cuando la luz se queda en nada
todo se reduce a evitar
que deje de haber sido.

martes, 28 de julio de 2009

S/T Acrílico sobre lienzo
Mapi Moreno


Hay atajos y montes
que en la noche
se hospedan.

Y vientos sin frontera
que mueven ramajes
de piedad y olvido.

A veces hay silencios tajantes
inesperados
palabras silvestres
de emprendida huida.

Urge llegar.
Llegar antes de que el corazón
caiga
bajo la escarcha.

miércoles, 22 de julio de 2009

FRANZ MARC
"Formas en lucha" (1914)



Son los juegos del azar y de la muerte,
la historia de quemarse.

Al amparo sólo del movimiento
la perturbadora sensación
envuelta en lienzo de aguas rojas y lisérgicas,
tul de gelatina densa y ojos de embrión
se agita
la anémona
danza en la garganta
la dolorosa exactitud de un balanceo
entre el preludio y la rabia.

Ante ella orbita opresivo remolino
el luto sutil que anda en el mundo
colocando cepos de magnética memoria,
un dolor ciego y oscuro
que reunirá los pedazos de su presa.





domingo, 12 de julio de 2009





Dicen de los poetas que aún pueden hacer ciertos milagros,
aliviar en sus vértebras el cansancio de los otros
encender la alegría en los jirones de un viento desazulado.

No es asunto de magia ni de alquimia, dicen
soltar una cometa más libre
más suelta que la vida
aunque se pierda la palabra escondida
y su ausencia haga añicos los cristales del mundo.

Dicen que frotando las palabras en un papel siempre sucede algo.
Un minúsculo espasmo
y el silencio se desgaja en dos mitades,
late una constelación
voraz de manos, de voces, de música...

Será por eso que hoy, poeta por un día,
suplente en los trajines del milagro
comprendo por qué nunca he vivido
más que en los rigores de la ignorancia
desde que mis dedos se extraviaron
en la loca persecución de unos versos
que nunca supieron dónde pierde el grito
su signo de herida transparencia.

miércoles, 24 de junio de 2009

Indolencia



Como si quisiera hacer al tiempo más condescendiente
la pared sigue ahí
quieta, enfrentándose a mí
condenada y recelosa.

Si fue todo hasta aquí tan blanco
podría ser peor siendo gris como la niebla.

Y yo no quiero amar una pared.

No quiero amar
a quien me trata siempre
como a una intrusa.



domingo, 21 de junio de 2009

Apuntes sobre cabuyería

Hay sonidos que se hechizan a si mismos

Escucha:

Onudonudonud…


Palabras que tienen el poder arcano
de poner a dormir o despertar,
de hacer o deshacer
de invertir la corriente de las aguas
de construir océanos para nuestros nudos.

Nudos de agua
Medio nudo de sangre
Nudo de mariposa
Nudos que nadan
Estrellas como nudos
Nudos de carne y hueso
Nudos nacidos entre dos manos
Nudos de sondaleza
Marineros nudos

A veces me sorprende la actitud velada
de los nudos
ni por solemnes, ni por suicidas,
ni por huérfanos,
ni por lucero que aferra
lo absoluto
sino por semillas del viento.

Ata para que se suelte y suelta para que se ate

Hay nudos que no dicen nada
y nudos que todo lo dicen

Nudos que casi
no son nudos
Y que son azules
des-nudos.

viernes, 12 de junio de 2009




Para que la tristeza no te cubra, ahuyentaré la niebla con mis manos de papel. No voy a poder, lo se, pero ellas quedarán grabadas, inquebrantable y azul mi aliento en su pulpa de grisalla. Para que la extrañeza de los días no te envuelva.

Para que la incertidumbre no alargue sus tentáculos opacos, encenderé una lámpara en el umbral ubicuo por donde sueles pasar algunos días. Quizá la apagarán los vientos y las sombras pero algo de resplandor queda pegado en el alma y pervive en el sueño el tenue resplandor de amanecida.

Para que la conspiración del desaliento no vacíe tus horas, buscaré tu mano y el abrazo. Como espantapájaros del miedo o como tres compases de pájaro sólo, lo mismo daría…si bastara si aleja el silencioso alboroto de alas cercenadas…. Ahora que tú estás abatida y yo sin nombres para nada, tratando de pintar el caracol de las ausencias recitaré el conjuro que aprendí de la terca media luz que llega a todas partes y no se duerme en el aire como el rito clandestino sino que es canto cuando todos los gestos parecen secas esperanzas alternativas y también es brisa que trepa la lluvia y sin palabras susurra que vivir empieza siempre ahora.

Para que la fatiga no te aturda escucharé la música que hay cerca de mí y que no he escuchado aún, pese a que algo me dice que sólo ella puede crear una complicidad indestructible entre los seres. Tal vez así sea la solidez del sentimiento, aunque no recuerdo el lugar de los ángeles, su mínima presencia de nube es la prueba…el aire que se descalza en los pájaros...
Para que tú no desesperes.


jueves, 21 de mayo de 2009

Emsambladura




Sospecho que no estoy hecha para la intemperie.
Ni siquiera el leve murmullo de la lluvia
da la razón al tacto. Nunca sé muy bien
en que inocencia o en que piedra me tropiezan las manos.
Amo la honesta luz, que a tientas
se ofrece a quien madruga.

Confieso mi fragilidad
lo transparente que puede
resultarme el vértigo de la vida
y esa necesidad que tenemos
de llamarnos hombre o mujer
y esparcir nuestra esencia
como un ruido que recorre en silencio
las dimensiones de un cuerpo
que acaba de notar la soledad.

Como en un sueño, recuerdo

Recuerdo haber estado…
(loca)
Amar la desesperación del otro lado de la puerta
hacerme llamar tierra,
fingir que me apellido mar.

Recuerdo una eternidad de instantes
despojada de relojes,
de color de piel desvanecida
en esa pose de mujer robada,
serpiente marina deshabitada
que saluda al sol
- y como nada -
ver pasar los siglos sobre esa media altura
del suelo
en la que florecen las sombras amargas.


el ritmo giratorio del tiempo...
Un mundo que gira
dentro de otro, y a la espera.
Mundo anhelante, rumor
de alfabetos que equilibra el asombro.
Antes,temer la luz,
después,el miedo a tanta claridad.
Y siempre la necesidad
de encontrarnos en un punto de afinación
esa vieja melancolía de los locos.

domingo, 17 de mayo de 2009

"No hay preguntas más apremiantes que las preguntas ingenuas."
Wislowa Szymborska

¿Estáis ahí los cuatro?




Para cuatro personas


Escribía, dijo
Maestro Ezra Pound, poeta,
para cuatro personas;
for four people,
afirmó exactamente,
y que lo sentía por el mundo,
que no las conocía. Pero cuatro
personas son una multitud,
es obvio.No podría
yo escribir para tantos, y tampoco
conoce a mi gente el mundo
O poor world, I am sorry!


José Jiménez Lozano
(de Elegías menores)



Si te apetece escuchar... "Don't Wait Too Long" de Madelaine Peyroux pincha aquí





lunes, 11 de mayo de 2009




















Alexey Savrasov
"The rooks have come"(1871)


La claridad se corona de ceniza, lo sé:
siempre llevo temblando el sol a la boca.
(Eugenio de Andrade )





Tampoco Abril cauterizó el invierno.
Las mañanas frías, gris
la piel del cielo y entre las nubes,
arúspices aves traen el enigma en su pico.

Han vuelto en bandadas, al encuentro
de los últimos cristales, ruido
de alas de obsidiana en el cielo y en lo azul.

Arrulla el viento rincones de tibia entraña.
Perdió el abedul sus hojas sin quejarse
en su dormida calma, prisionera y libre
de humanas primaveras titila plata de velludas ramas.
¿Por quién sentir de pie?

Dolorosa es la primavera,
Ramales en cruz desnuda
al relente esperan el abrazo de estos extranjeros
tenaces y ateos, nimbadores de nidos
De nuevo el génesis, de nuevo el parto
creer con la fe hecha polvo, en un cielo
en la construcción de un nido.

¿Por quién, tan dulce y dolorosa por momentos,
la piel esconde celosa hasta la noche
su brasa última ?
La soledad venerable del río
aguarda los remansos, el fluir despacio
tan despacio
que la vida nos parece casi eterna.



viernes, 8 de mayo de 2009

"El arte no es la menos misteriosa de las pasiones de los hombres"







Tabla central de "El jardín de las delicias" de "El Bosco"





Cortada lombarda cerebro sugerente
Repollo árbol milenario
Selva de brócoli
Puños en flor de ajo blanco
Coliflor bola de nieve
Cebolla en grano alevín
o en grandes copos de llorona
Prado vivo de las judías
Tomates al billar montañés
Patatas según las formó Dios
Pimientos escurriendo verde
o transidos de fenomenal vergüenza
Pletóricas berenjenas apaciguadas
Alevosas alcachofas explosivas
Batatas retorcido pensar
Pepinos y calabacines espiándose
de reojo
Chata calabaza cabeza cuadrada
oronda y perfecta por más señas
Zanahorias que a penas llegan a ser
la nariz de un cuentista
despropósito

más demonios que denominación de origen
el precio o la voz de temporada
aunque Jerónimo dice que allá en la catedral
aprendió a cristalizar cada rayo de luz
y depurar toda delicia de jardín y toda ambrosía
que provienen del fuego y van al fuego
eternamente al parecer de los sabios de su tiempo

también por detrás de las tablas, no vayan a creer
que algo se deja al libre albedrío del hambriento
o del empresario que iguala el negocio
sin cuenta del color del dinero, no,

Jerónimo sabe de vidrio y alquimia
su óleo le hace trazo rápido a la vista
y santos anticristos y astros brujos
rompen aguas en el supermercado
cada vez que las monedas se despeñan

el pecado es subversivo está bajo vigilancia
la luz directa intensa todo lo expone
libremente alla prima cual su creyente
confeso pincel del maestro, nada de retoques
los únicos locos son los que no pintan


Si te acercas
por allí, en la tarde de un día cualquiera,
si te acercas al puesto de verdura con hambre
desde el lugar del que pensabas venir
después de conversar con las máquinas,
por la calle habitual que no se da cuenta,
si te acercas por allí sin ruido y observas
le verás dibujando tentaciones a plena luz
horrores de inteligencia insólita a plena luz
placeres que abonaron crueldades a plena luz
fluorescente

su rostro ha envejecido mucho
siempre frente a las mismas manos que toman
los mismos frutos mas ahora enfundadas en plástico
de mala calidad rápidamente deshechado
-nueva y moderna forma de lavar la culpa, piensa
debe ser, y la pinta-


Entonces tal vez de natura, de química
breves lecciones entiendas, muy elementales
al movimiento de su habilidad;
y unos seres fantásticos, por nada
te lleves para sembrar de gárgolas
el claustro de tu angustia:

lisa y violeta superficie que todo lo rebate
rizo rizado en sí al compás del laberinto
imposible camino de asenderar preguntas
sinsentidas pirámides de respuestas ausentes-

tonalidad y forma.

Y aunque no puedas creer en él
ni en su cansada y prosaica alegoría
creerás en la pintura.



ANTONIO MENGS


martes, 5 de mayo de 2009


Adminículos en caso de ceguera


















Alguien me dijo una vez que la importancia de una ventana no la establece el material en el que ésta se construye sino el alma


aquello que ella manifiesta: una hechura única, que por afinidad invita a unos u otros miradores.

En lo demás, tiene presencia al contemplar el paisaje desde el interior…


Pero una vez cesa la lluvia, detiene la brisa las caricias de las cortinas en los cristales; la pupila, dirigida a lo lejos ajusta la luz


y el ventanal que siempre está ahí deja ya de ser lo importante.





miércoles, 29 de abril de 2009

AUTORRETRATO (Alla prima)




POR SI NO TE LO HABÍA DICHO…


Soy una foto sin gracia.Viento en la ventana,
que siente vértigo a las alturas desde niña.

A veces silueta de vuelta del mercado pensando
en musarañas u otras ocupaciones,
una mesa puesta que no mira el reloj
una sombra que sostiene un libro
un bulto que asoma tras la ropa recién planchada.

No comprendo del todo mis ciclos
ni otros fenómenos hialurónicos
o astrales por los que puedo parecer
más o menos guapa o fea, según.
Siempre evité los espejos en el cogote.
Me sobresaltan los ángulos muertos,
la imagen replicante de mi propia imagen.
¿Escudriñan con descaro lo que se?:
Soy rubia venida a menos
(en realidad mi pelo encanece, encanece)
ni alta ni baja
(en realidad mi silueta ya no crece, abollece, abollece).
Me visto regular,
no le saco partido a los complementos.
El color de mis ojos es ya de un azul-gris-depende
y cuando miro, arrollo languidez de escorzón
si no pongo algo de rimel en las pestañas
que ¿Qué?
...
No soy la alegría de la huerta,
la misma talladura- me dicen- que un ajo puerro
pero de la blancura soterrada hacen los vientos remolinos
y se me despeinan haces verdes de sonrisa contagiada.
Parecería feliz si yo supiera cómo parecerlo.
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,
las poses y otras decoraciones que tintan
las sienes de entusiasmo.
Escuchar como va pasando el cielo me enseñó a llorar
secándome las lágrimas en silencio, a solas,
por eso no puedo llorar en funerales
ni en las sublimes ocasiones de las catástrofes.

Lloro por las veces que he hecho llorar
o porque se me mete sin querer algo en los ojos,
lloro siempre que corto cebolla y raro es el día que no…
o por todas esas cosas concretas del hábito de sufrir
en las que no nos distinguimos los mortales.

En realidad, quisiera gastarme como soy,
ni feliz ni triste
pero sin perder el hambre de saber,
saber de una dicha sin rencor a lo menudo
sin que el alma se me salga de quicio.

Y escribo. Es una maldad esto de escribir
-lo digo muy en serio- pero es más fácil
matar que amar…
Y mato a versos el azogue de todas las lunas,
con-versos me defiendo del escalofrío inadvertido.

miércoles, 22 de abril de 2009

¿Sabes?...



Óleo sobre tela de MARIELA SALGADO.




¿Sabes?...

Hay un viento deshuesado
que mantiene entero lo que antes
hacía que temblaba.
Se asemeja a un andrajo
al final del arco iris…
parece que sólo le quedaran los nombres
y los huecos
ningún rastro de luz,
vidas
que no son la mía
sueños
que parecen más anónimos.

Entonces pienso que nos queda
el habla y la aurora
aún cuando las manos ni tienen ganas
y la cabeza esté más triste y oscura que nunca.

¿Sabes?...
Cuando el silencio se ensancha
aparece un día extra, uno distinto.
El cielo vuelve a tener el tamaño
sonoro de otros ojos.
Lo escribo. Lo guardo.
Respiro

jueves, 16 de abril de 2009

Palabras a "Chus"

No sé, ahora no importa...
Acaso te golpeara el odio
de una loba negra en el instante que te parió
con el signo huero, en mitad de la frente.

Sin piedad suficiente para lamer tu sangre de recién nacido
te desatendió; ahí mismo
donde la miseria hace su putrefacto caldo.
Olvidó tu rostro atrofiado y enfermo
en el vórtice negro donde habitan aquellos
que aun más asco dan, aquellos que viajan solos
con el hachazo invisible del abandono
incrustado en el cráneo, aquellos
que aullan como salvajes bestias sospechosas.

No sé, ahora poco importa
¡Has muerto ya, tantas veces!
Y en ninguna de tus muertes, supo nadie que hacer
cómo rescatar del lodo a un extraño ser
que se levanta cada mañana mendigando una mirada
cuando a nadie importa quiénes viajan en el país de los muertos
en vida.

Omitamos pues que naciste carne de hospicio,
hijo de un dios menor apresado en los muros de la caridad
escabrosa piedad, la otra muerte, en la mano que te dio de comer
excrementos
la ternura perversa del abuso.

Omitamos el manicomio
y el resto de tu vida dedicado a respirar en esa gota de agua
en la que viven los peces extraños,
abriendo las agallas, tragando toxinas
sumergido en esa noche que los normales pensamos
que es la solución científica...

Omitamos que fuiste uno de tantos
a los que nadie quiere ver.
Uno de quien ni siquiera se dice que ha muerto
para que seas alguien por fin.

Yo te ví ¿recuerdas?. Eras el loco abrazado a la farola
dejándose violar por la mirada estupefacta de los otros,
llorando, llorando en una mueca feroz
llorando el terror de una luz soez
terrible
llorando
como si un atronador ruido cayera sobre tu cabeza de loco
y te pesara la tristeza infinita
con la crueldad de una esperanza póstuma
que mendiga el ser.

Al fin te pusiste a morir, a morir
delante de todos.
Te dábamos por muerto hace dos años,
pero te pusiste a morir de verdad, el lunes
en un banco junto a las palomas de piedra de la fuente.
Delante de todos
llovía
delante de todos un cuero podrido por un dolor
indescifrable, perforado por un grito
ahogado...
Y en tus ojos, la sucia flor de la agonía sólo.

Nadie rondó la morgue esa noche última
Descansa, Jesús, que nadie te despierte ahora
en la común fosa de los olvidados, descansa...
Que si de verdad hay un Dios, en esta fría noche
serás tú el primero
en entrar en la casa del Padre.



Jesús nació en Bilbao hace 57 años. Por motivos que desconozco, un tren le trajo al hospicio de Oviedo, hoy Hotel Reconquista. Allí sobrevivió. Su infancia fue un cúmulo de carencias y rechazos. Su madre le negó dos veces; una cuando nació, la otra cuando creyó encontrarla. Del hospicio pasó a la "Cadellada". Cuando la Cadellada dejó de ser un manicomio, vivió en una pensión que costeaban los servicios sociales del Principado.
"Chus", se murio del todo el lunes. Los operarios del Ayuntamiento dieron sepultura a su cadáver en un nicho, junto a otros olvidados de la tierra.

lunes, 6 de abril de 2009



















Conozco una mujer: una quietud.
Emboscada en si misma
de sí misma, abanico asomando esfera de la luna.
En el misterio de la luz habita
como perfumada lámpara.

Conozco una mujer: una cascada de lacio azabache.
Dolor serenado viendo caer flores de ciruelo
lágrimas de fina lluvia.

Conozco una mujer: un corazón de laúd.
Yace fragante el sonido de sus cuerdas,
adormecido el arco por el soplo furtivo de los sauces.
Y con sigilo palpa el seno anaranjado del alba.

Tanto disimulo de velados párpados…para no provocar
a las flores de seda.




miércoles, 25 de marzo de 2009

A través del enlace a la página oficial de JUAN CARLOS MESTRE, podéis disfrutar de éste y algunos otros poemas revividos en su propia voz de gran poeta.
En un día como hoy lo siento especialmente; como si la antífona de otoño resonara abriendome la piel, desnudando el brote de una primavera más...




LA NOSTALGIA ES UN PÁJARO QUE ENCIENDE SU RUMOR EN LA NOCHE

En una ciudad de provincia. En una ciudad con tiendas de ultramarinos y ángeles que cruzan el cielo en bicicleta.
Es una tarde de domingo, a eso de la tibia luz del anochecer cuando aún no han dado las ocho.
Bajo la dulce curva de los soportales las muchachas como yedras fragantes ensueñan el
melado torso de los jóvenes.

Mi memoria advierte esa dicha, el celeste vapor que los labios exhalan entre palabras
secretas. Lo que recuerdo es hermoso, como el aceite que resbala de una tea encendida y fulgente se esparce sobre los cuerpos desnudos, sobre el súbito mármol de los amantes dormidos.

Lo que borda la ternura sobre los valles del Bierzo, lo que lentamente abolido aún palpita como un rubí en el melodioso pico de los pájaros. Así os he sentido, libres y gozosos días donde viví cansado por la luz, radiante, estremecido, hijo de la tristeza y los relámpagos.

En una ciudad de provincia. En una ciudad con escaparates y jardines y trenes silenciosos.
En una oscuridad amenazada por el muro cinerario de la aurora.

El otoño era bello, nuestros pensamientos tenían la sonrisa del niño que se baña en el río. Como nacidos del puente o de la torre, como la piedra, despacio, el deseo de la aventura fue huyendo de nosotros, como la albahaca de los oteros de junio, como el jaspe que lanzado por la honda silba brillante hacia los cielos.

Llueve, esa gente que soy y que conozco ha salido a la calle, al céfiro suave de los dialectos del monte.
La noche ha puesto lámparas apagadas en los nidos vacíos, solitarios pastores en las tristes cañadas del otoño.


Ya lo sabéis, como esa postal borrada por el sol que guarda en su zurrón un cartero celoso.



martes, 24 de marzo de 2009


«Ser es ser percibido» (George Berkeley)




"Cesta con naranjas"
Técnica:Óleo
Autor: DÁRGUEZ





Mi abuelo eligió una naranja del cesto, jugueteó unos instantes con ella, la sopesó en el manojo agrietado de sus dedos apretándola contra la palma de la mano y me la ofreció.
Toma, está dulce.
Se quedó observándome a través de los cristales nebulosos de sus gafas de carey. Estaba callado, repiqueteando con los dedos sobre la tabla de la mesa.
Y bueno, “mariantonia” ¿Qué tal en la escuela?...
Yo sabía la importancia que le daba mi abuelo a estudiar para ser alguien de provecho en la vida y también que nunca trataba a nadie de usted, pero pronunciaba los nombres de pila con tanta solemnidad que hacía que uno se sintiera importante.
Bien, bien, ya nos van a dar las notas. Creo que tengo todos diezes, menos un siete en mates.
Ya, ya, lo que yo digo es que si aprendéis, si…

Asentí con la cabeza, esperando que me planteara uno de los acertijos con los que me retaba por la cuenta de la vieja sobre “cuántos picos y patas hay si…”. Pero no, esta vez no se trataba de una regla de tres.
Con gesto pausado, saco la navaja pequeña que siempre llevaba en el bolsillo, cogió la naranja, rebanó los dos polos de la fruta y le hizo unos cortes a lo largo de su piel fina y lustrosa.

Toma, así se monda mejor, cómetela.

Tenía una voz grave y un deje crónico, como un hervidero en los bronquios que resonaba como el motor de un pegaso en ralentí; sobre todo, cuando se reía y le daba la tos.

¿Y a ti qué te parece, el sabor de la naranja estará en la naranja?

La naranja era de buen tamaño. Con la habilidad de mis manos infantiles, había conseguido, a duras penas, separar los gajos sin que se rompieran todos. Los hilillos de zumo se deslizaban entre los dedos camino de las muñecas. Pero no la había probado, estaba ocupada limpiando el jugo antes de que se colara por la manga del jersey. Si había algo que me resultara tan molesto como llevar verdugo o leotardos, era pringarme hasta los codos. Respondí que sí, que creía que sí. Y lo confirmé de nuevo, con la boca llena. Esa dulzura que se me escurría por la barbilla era de naranja.

¿A lo mejor, esta naranja, está tomando este gusto a naranja todo el día?

La pregunta, me pareció tentadora y me lancé con un argumento más que convincente

¡Pero abuelo!... Mira,tú no te pongas nervioso que te vas a confundir, yo te lo explico. ¡ Las naranjas, saben a naranjas desde que “nacendepequeñas”!..¡Porque sí!... si no, no son naranjas…son peras o… o...
Contuvo la risa hasta que se me agotó la enumeración de frutas conocidas y terminé con los brazos en jarra rubricando la retahíla. Sentía calor en las mejillas, creo que me puse colorada, pero estaba satisfecha de haber reconducido la idea, antes de quedarme sin aire…y porque mi abuelo, puso cara de haber descubierto la pólvora con mis sesudas explicaciones.

Di cuenta del resto de la naranja y le acompañé a cambiar en el quiosco las novelas de “gabriel-lafuentes-tefanía”, como cada sábado. Me compró pipas.
De regreso a casa, sentada en sus rodillas, me indicó con el dedo el cesto de las naranjas.

¿Y tú crees que el color de la naranja, está en la naranja?

Le dije que sí. Sonrió con una expresión pícara y misteriosa.
Bueno, bueno… pero…¿Y si te pongo unas gafas negras o apago la luz ¿Dónde está el color de la naranja?

Tuve que admitir cuando me destapé los ojos que, a lo mejor, el color de la naranja no estaba en la naranja. De lo que estaba segura era que en mi caja de lápices Alpino, la pintura naranja, estaba entre el rojo y el amarillo… y que si quería, le enseñaba un truco por si se nos perdía el color naranja.
Luego, me invitó a coger otra naranja en la palma de la mano y que la pesara.

¿Notas que el peso está en la naranja? ¿La naranja misma sentirá su peso?

Al final, que la naranja fuera la naranja necesitaba de una serie de adjetivos, de hechos que dependían de mis ojos, de mis manos, de mi paladar, de mi nariz, de mi boca, de mi oído también (porque dejó caer la naranja en el suelo) y luego me dijo:
¿Te parece que la naranja es algo más que estas cosas?
Sí... la naranja, es la naranja. (Yo en mis trece).

Muy bien, pero trata de imaginártela sin su aroma, sin forma, sin ese color que varía entre el rojo y el amarillo, sin gusto, sin peso…
¡Joooo, abuelo, ese sí que es un acertijo bien difícil!...

Lo curioso es que mi abuelo, en su vida oyó hablar de Berkeley, apenas sabía leer y escribir… pero en su manera intuitiva de entender el mundo me enseñó; entre otras muchas cosas, que los ojos miran, pocos observan y muy pocos ven.


domingo, 15 de marzo de 2009



No vine a ser poeta sino a mal decir
palabras que a oscuras escuchaba
proyectadas en el fuego.

No vine a ser poeta, es inútil mi voz
si alimenta la noche que huele a derrota,
a rosario de segundos entre los dedos
esperando restar penas que medran
en un sillón de frío florecido.

Pero es marzo y marzo es mi edad,
brotan allozos al sol que desnuda
el horizonte suave
y miro hacia allá, hacia donde las horas
cuajan y se espesan reverdecidas:
aguardo la estación benigna.

En tanto llega, cubriré los campos de Arlés
con lirios del silencio


y la brisa traerá ese tiempo lejos
pero cerca de mí y de esta verdad
que acaso llevo,entre dos alas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Variaciones sobre la palabra "desaliento"

No dice la palabra lo que palpa a tientas,
soledumbre, flotando en las aguas.
No menciona que eslabón encadena
el lento naufragio del deseo
o la insistente maldad de escribir.

Nada anuncia lo que desoye un cuerpo
en medio de una curva mal cerrada,
qué se lo lleva por los aires y lo lanza
al abismo como un canto rodado.

Como no insinúa lo que con sibilino gesto
se vierte en un cáliz de falsos corales,
ni tras de qué máscara la mirada espía el cansancio
que acompaña un tiempo que no se escucha.

Tal vez, como siempre, hable al vacío
se asome al brocal de un pozo
en el que nadie se atreve a mirarse
y precipite el eco, no la consecuencia.
Al fin, no es el poeta quien habla, sino quien escucha
errado…
escucha no la voz de una garganta voraz sino el susurro,
no el ascenso sino la caída.
Escucha, antes que cualquier cuerpo sonoro
el alma.
Y acaso se diga a si mismo
que más doy,
acabo de regresar de un lugar,
al que ya no se volver.



Contemplas Atardecer en el Lago Inley .
Técnica: Óleo
Autor: JOSÉ LUIS FUENTETAJA

miércoles, 4 de marzo de 2009






Yo tenía un corazón,
una costra de palabras
y la rutina precisa de su aseo.
Tenía la suavidad de su tacto acicalado
y…una mirada viva
y la sonrisa más abierta e inocente.

También tuve un amor,
de los de ni mediar palabra que un día
tomó la ruta de los pájaros…

Y un jardín donde cada mañana
anidaba el rocío y…
Tuve un árbol también,
bajo cuyas ramas buscaba
su fresquísima sombra.

Y una isla, sí… sí… a salvo
de la mala tristeza
cayendo oblicuo su horizonte de luz,
callando.

Y alguna tarde de lluvia
igual que raspadura de limón,
con su tacto grumoso
y su perfume de amor reciente.

Ahora no sé si tengo algo
no lo sé…

¡Y esa luz que no llega!

lunes, 23 de febrero de 2009

De "Órganos dispersos" José Miguel Ullán




Los ojos hablan solos

:

nada

que no sea engaño

se redondea




"Las escaleras en arcos de fuego atravesando el azul"
JOAN MIRÓ
















¿Qué arderá en esa lumbre ?
Ensimismado contempla el fuego.

Acaso le entusiasman,un instante,
las centellas que ascienden a morir al hueco oscuro.

Acaso le sorprende con un ligero temor el tronco
que se troncha consumido y hace cambiar de tono
y de resplandor cimbreante esas llamas,
esos colores líquidos
que nunca se acostumbran.

Acaso escucha el crepitar de notas devoradas
mas no se fija en él,
su secreto arde fuera de los recintos.

También esta noche de azul intacto
de su hombro resbala una estrella deshojada,
un estallido de imanes extravía los ojos.



domingo, 15 de febrero de 2009

Puntadas sueltas...

... Al hilo de "CARTAS IMAGINARIAS"




Cuando yo estudiaba, conocí al Juan Ramón sensitivo de Platero y yo. El fragmento en el que describe a Platero me deslumbró; y sigue haciéndolo cada vez que lo releo. Cerrando los ojos, escuchando esa gradación se llega a reconocer, a ciegas, la imagen y el carácter del animal a través del tacto, de la cualidad táctil que esos adjetivos evocan.

Se me quedaron grabados algunos datos anecdóticos de su biografía: el libro de texto se refería a él como "el poeta en su torre de marfil" (una frase lapidaria que lo encasilla injustamente, entiendo yo), su particular empleo de la "j"… la muerte de su esposa Zenobia (entonces me pareció un nombre exótico, como muy indú para ser catalana) tres días después de concedérsele el Premio Nobel y una fotografía que se repite en todos los libros de texto. La misma foto que se menciona en el primer párrafo de la carta.


Reconozco que me tomé muchas licencias y no me refiero sólo a ese guiño de complicidad incluyendo una referencia a mi misma como destinataria de la carta. Me apetecía insinuar que eran ellos pero también cualquier pareja con 40 años de convivencia enamorada y unida…con todos los avatares, roces, encuentros y desencuentros de cualquier pareja humana, unas veces las jornadas plenas de consuelos y otras desconsoladas.

Pude haber elegido cualquier fotografía de las muchas en las que posan juntos, pero ese cuadro de Inmaculada Cuesta, en el que los personajes parecen cortados en vertical (la mitad derecha de Zenobia y la mitad izquierda de J. Ramón) me pareció pleno de complicidades y si tuviera que resumirlo en una sola frase, lo haría en palabras de Shelley "Amada, tú eres mi mejor yo" ( y viceversa).

Es curioso, en todas las fotos que pude ver en la página de la fundación J. Ramón Jiménez, incluso en las de los últimos tiempos en las que el aspecto de Zenobia revela los padecimientos de la enfermedad, cautiva por su sonrisa jovial y animosa. Juan Ramón era un ser especialmente complicado en la convivencia : hipersensible, depresivo y lleno de manías. Zenobia: diligente, práctica, animosa, amante, amada, protectora, secretaria, enfermera, colaboradora…La noche y el día, en una palabra.

"Te quiero entrañablemente, mi niño - le había escrito Zenobia en su noviazgo -, y pienso cuánto más aún te querré luego. Juanito mío, sé valiente y vamos a hacer los dos lo mejor para el porvenir".

"Ayer por la noche -
escribe Zenobia en su Diario del 16 de noviembre de 1937 -, J.R. y yo tuvimos una pelea. Comenzó con una de esas ideas absurdas, que fue la gota que derramó el vaso, así que me dio una de mis "grandes cóleras", llena de justa indignación, y le dije que me iba a Nueva York a visitar a mi familia indefinidamente. He descubierto que estos arrebatos acumulados lentamente son completamente inútiles en lo que a mis decisiones se refiere, porque le tengo demasiado cariño para llevar a cabo un solo plan, no importa lo decidida que esté"

21 de diciembre de 1938…"Las cosas entre J.R. y yo llegaron a su punto culminante. Yo me doy cuenta de que tengo un gran defecto al no poder tolerar acusaciones, pero mi indignación fácilmente provocada y probablemente injusta la mayor parte de las veces, me saca toda la que tengo normalmente reprimida por estar mortificada todo el tiempo.(…) Armé un infierno. Le dije que todos los hombres que él desprecia y critica, por lo menos se mantienen, y a su mujer y a sus hijos, y él, que no tiene que preocuparse por casa y comida, no puede resolver ni los problemas más pequeños y está desperdiciando su vida tirado en la cama o perdiendo el tiempo en los vestíbulos de los hoteles con un montón de gente poco interesante".

Cuatro días después Zenobia reconduce la situación: "Yo estaba muy preocupada por J.R., por sus largos silencios, su cara de pena y sus respuestas medio distraídas, pero esta tarde parecía más animado, más como él, y al regreso me habló mucho sobre Unamuno, sus fuerzas rudas, su absoluta falta de sentimiento por la belleza, su completa indiferencia a la música. También habló de lo difícil que se les hacía a los hombres de su generación aprender bien las lenguas; de la facilidad con que algunos valores menores aprovechaban las ventajas de la vida y de la total falta de adaptación de otros como Rilke, que casi se murió de hambre. Creo que después que exploté anteayer, él ha estado pensando en sí mismo. De todos modos, los dos hablamos mucho tiempo, disfrutando el uno del otro y escuchándonos el uno al otro. Me gustó tanto que se lo dije".

Estos fragmentos de su diario los he leído después de publicar la carta imaginaria. Nunca había leído nada suyo; y quizá por ello, el tono de mi Zenobia no le hace justicia a esa mujer con carácter, inteligente, activa, " agradable, fina y alegre…" creo que en algún párrafo de la carta se puede interpretar como una mujer sumisa y resignada; algo que realmente no la caracterizó.


Sin embargo, pese a ese desencuentro con su personalidad real, mi Zenobia escribe dos años antes de su muerte, los dos están gravemente enfermos, muy lejos el Juanito de las enternecedoras cartas del noviazgo, no se pregunta sobre la felicidad quizá porque sigue amando con la misma entrega, quizá porque esa piedad inmensa (mi niño, mi hijo) hasta en la despedida es su manera de protegerlo.