jueves, 16 de abril de 2009

Palabras a "Chus"

No sé, ahora no importa...
Acaso te golpeara el odio
de una loba negra en el instante que te parió
con el signo huero, en mitad de la frente.

Sin piedad suficiente para lamer tu sangre de recién nacido
te desatendió; ahí mismo
donde la miseria hace su putrefacto caldo.
Olvidó tu rostro atrofiado y enfermo
en el vórtice negro donde habitan aquellos
que aun más asco dan, aquellos que viajan solos
con el hachazo invisible del abandono
incrustado en el cráneo, aquellos
que aullan como salvajes bestias sospechosas.

No sé, ahora poco importa
¡Has muerto ya, tantas veces!
Y en ninguna de tus muertes, supo nadie que hacer
cómo rescatar del lodo a un extraño ser
que se levanta cada mañana mendigando una mirada
cuando a nadie importa quiénes viajan en el país de los muertos
en vida.

Omitamos pues que naciste carne de hospicio,
hijo de un dios menor apresado en los muros de la caridad
escabrosa piedad, la otra muerte, en la mano que te dio de comer
excrementos
la ternura perversa del abuso.

Omitamos el manicomio
y el resto de tu vida dedicado a respirar en esa gota de agua
en la que viven los peces extraños,
abriendo las agallas, tragando toxinas
sumergido en esa noche que los normales pensamos
que es la solución científica...

Omitamos que fuiste uno de tantos
a los que nadie quiere ver.
Uno de quien ni siquiera se dice que ha muerto
para que seas alguien por fin.

Yo te ví ¿recuerdas?. Eras el loco abrazado a la farola
dejándose violar por la mirada estupefacta de los otros,
llorando, llorando en una mueca feroz
llorando el terror de una luz soez
terrible
llorando
como si un atronador ruido cayera sobre tu cabeza de loco
y te pesara la tristeza infinita
con la crueldad de una esperanza póstuma
que mendiga el ser.

Al fin te pusiste a morir, a morir
delante de todos.
Te dábamos por muerto hace dos años,
pero te pusiste a morir de verdad, el lunes
en un banco junto a las palomas de piedra de la fuente.
Delante de todos
llovía
delante de todos un cuero podrido por un dolor
indescifrable, perforado por un grito
ahogado...
Y en tus ojos, la sucia flor de la agonía sólo.

Nadie rondó la morgue esa noche última
Descansa, Jesús, que nadie te despierte ahora
en la común fosa de los olvidados, descansa...
Que si de verdad hay un Dios, en esta fría noche
serás tú el primero
en entrar en la casa del Padre.



Jesús nació en Bilbao hace 57 años. Por motivos que desconozco, un tren le trajo al hospicio de Oviedo, hoy Hotel Reconquista. Allí sobrevivió. Su infancia fue un cúmulo de carencias y rechazos. Su madre le negó dos veces; una cuando nació, la otra cuando creyó encontrarla. Del hospicio pasó a la "Cadellada". Cuando la Cadellada dejó de ser un manicomio, vivió en una pensión que costeaban los servicios sociales del Principado.
"Chus", se murio del todo el lunes. Los operarios del Ayuntamiento dieron sepultura a su cadáver en un nicho, junto a otros olvidados de la tierra.

6 comentarios:

Kalia dijo...

Miramos para otro lado o culpamos a las autoridades. Así nuestro sonrojo no asoma. Pero no es un sonrojo ciudadano el que de verdad me asusta. Es el que acude a mi rostro por la fuerza de la sangre que conmueve mis entrañas de humano. Aparto los ojos porque la tristeza podría conmigo.

No miramos lo feo; pero existe. ¡Ya lo creo que existe! Y no coincide exactamente con lo malo, por mucho que lo queramos representar así para nuestra tranquilidad. Aunque, si lo pensamos bien, igual no es feo...

Cani dijo...

Dramatico y real, impresiona tu fuerza al narrarlo, Cuanto muerto viviente en nuestra "brillante" sociedad, y cuanta indiferencia, me asusta.
No se si dios existe y acogera a Jesus, lo que si se es, que gracias a ti, mas de una lagrima se vertera por el.
Un saludo

Leodegundia dijo...

Me dejaste impresionada por la fuerza y la crudeza que empleas en tu escrito que al leerlo nos produce una gran sacudida que nos lleva a darnos cuenta de lo crueles que podemos llegar a ser unos con otros.Esa crueldad que produce la indiferencia ante los problemas y tristezas de los demás.
Desgraciadamente muchas otras vidas son tan tristes como esta que relatas.
Un abrazo y antes de abandonar tu casa, volveré a leer el texto.

Trini dijo...

Marian, este poema es atrozmentetriste, te remueve la sangre y yo diría que la conciencia y hace replantearte muchas cosas.
Cuántos Chus, "hijos de un dios menor". Eso de que una madre niegue a un hijo me parece abominable, pero pasa más veces de las que podemos imaginar y Chus fue una victima más de la Vida. Descanse en la paz que nunca tuvo mientras vivió.

Te felicito por el poema queme parece una verdadera obra de arte y una exaltación del sentimiento.

Besos

Turulato dijo...

Chus...

Así se llama mi primer amor. Y Jesús.

Lenin....

Porque este poema tiene nombre distinto en cada lugar. Nada cambia lo demás, ayer, hoy y mañana.

No se que decir. Decir.., ¿ahora?; ¿cuando ya no puede molestarme tu presencia?.
No. Silencio.

Tengo miedo

almena dijo...

A veces la vida puede manifestarse de tan dramática forma...

Así, con esa intensidad tan real que tan sabiamente transmiten tus palabras.

Beso!