viernes, 6 de noviembre de 2009


Manos que acarician,
manos que acompañan y dicen adiós...






PIDEN SILENCIO


Las manos sirven para estrangular,
escribir un poema, poner bombas,
matar a otro, salvar a un inocente.
Las manos sirven para todo
menos para pensar.

Con las manos puedes pescar un pez,
atrapar un pájaro, tocar un cuerpo,
pedir silencio, palparte tú.
Las manos sirven para todo
menos para soñar.
Dibujar un barco, huir a nado,
volar un poco, lanzar al mar
un mensaje de socorro.
Las manos sirven para todo
menos para recordar.

Pueden ser el vivo retrato de uno
y poner a prueba a un hombre.
Las manos sirven para todo
menos para adivinar el futuro.

Puedes subir por una pendiente,
bajar un muro, escarbar un túnel.
Las manos pueden liberar
al mundo de su destino.
Pero no pueden con la vida
en el último momento.
No pueden sujetar el mundo
que se mueve sin sentido.

Las manos sirven para casi todo.
Menos para gritar.


KEPA MURUA (Zarautz 1962)
Del libro, Las manos en alto, Editorial Calambur, 2004

4 comentarios:

Kalia dijo...

Me ha gustado mucho.

Las manos sirven también para hablar. No para sustituir a la palabra, pero nos dicen mucho sobre cómo somos, sobre la fuerza y la sinceridad de las personas que las manejan.

Lo confieso: me fijo mucho en las manos de la gente. Ahí se esconde su elegancia y su torpeza, su pasado y su verdad.

Y ahora que lo pienso, seguramente es una de las partes más bellas del cuerpo humano. Una de las partes más humanas de nuestro cuerpo.

Turulato dijo...

He girado las palmas de mis manos, que quedan vueltas hacia arriba, y quedé mirándolas en silencio que aúlla..
En ellas, tan vacías, he leído mi vida. Quizá sirvan para leer imposibles y fracasos, del hombre cansado.
Sirven para llorar

Trini dijo...

A veces queda alguna reminiscencia en el tacto.

Sí, las manos sirven para casi todo, hasta para darse.

Besos

white dijo...

Las manos es lo que más me gusta de un bebé, en ellas está su huella vital. Saludos