sábado, 19 de septiembre de 2009

Entre mujeres alta ya, la niña
quiere llamarse Viento...


"Mujer con bolso"
Pintura rupestre de la Cueva de Valltorta



LA ESTACIÓN ERGUIDA


Sin pudor lloraban o reían
los varones y hembras de mi estirpe.
Lloraban o reían
en la estación precisa de sus lloros
o en la estación exacta de sus júbilos.

Ejercían sobre animales y cosas
no sé yo que alegre violencia
seguros en su círculo de caballos salvajes
de manadas calientes, de sementeras y flores
que también respondían a una estación exacta.

La vida era refugiarse a veces en la seguridad
de aquellos brazos aguerridos que tendían los varones
o en el calor de los pechos frutales
que mullían las hembras para la cabecita del niño
aunque llorara el niño , sin razón, al anochecer.

Aunque hombres y mujeres no entendiesen
más allá de este tiempo, que se pudiese llorar sin motivo alguno
cuando la vocación al llanto, es anterior a su causa.

2 comentarios:

Turulato dijo...

¡Qué importante, qué importante!. Esencial. la vocación.., es anterior a su causa.

Nuestra soberbia -o quien sabe- nos ha ido aislando de nuestra esencia, que es Espíritu. Lo has expresado con exactitud: Nuestra vocación -llanto a causa de la lejanía desconocida- es anterior a la Causa.

Kalia dijo...

Tienes razón: los rituales antiguos servían. Pero solamente para los tiempos antiguos. Lo difícil es vivir sin la reguladora ley del Rito, buscando una Libertad para la que no estamos preparados. Todavía.

La lágrima se seca en mi mejilla. Añoranza de danza circular que recoge el fuego primigenio para inundarse con él. En él.

Abrazos.