lunes, 11 de mayo de 2009




















Alexey Savrasov
"The rooks have come"(1871)


La claridad se corona de ceniza, lo sé:
siempre llevo temblando el sol a la boca.
(Eugenio de Andrade )





Tampoco Abril cauterizó el invierno.
Las mañanas frías, gris
la piel del cielo y entre las nubes,
arúspices aves traen el enigma en su pico.

Han vuelto en bandadas, al encuentro
de los últimos cristales, ruido
de alas de obsidiana en el cielo y en lo azul.

Arrulla el viento rincones de tibia entraña.
Perdió el abedul sus hojas sin quejarse
en su dormida calma, prisionera y libre
de humanas primaveras titila plata de velludas ramas.
¿Por quién sentir de pie?

Dolorosa es la primavera,
Ramales en cruz desnuda
al relente esperan el abrazo de estos extranjeros
tenaces y ateos, nimbadores de nidos
De nuevo el génesis, de nuevo el parto
creer con la fe hecha polvo, en un cielo
en la construcción de un nido.

¿Por quién, tan dulce y dolorosa por momentos,
la piel esconde celosa hasta la noche
su brasa última ?
La soledad venerable del río
aguarda los remansos, el fluir despacio
tan despacio
que la vida nos parece casi eterna.



3 comentarios:

Kalia dijo...

El fluír parece detenerse cuando hay dolor de invierno, porque el tiempo no es uniforme. La cadencia resulve, sin embargo, la soledad del pecado original. El tiempo es abirto también y solo lo cierra una llave. Acompasemos nuestro paso. Cojámonos de la mano en esta hora de primaveras disfrazadas de umbría.

TriniReina dijo...

Mágica ha de ser la escena para que la vida nos parezca casi eterna, con lo que vuela o la hacemos volar nosotros...

Besos

Turulato dijo...

Doloroso es renacer, nos susurra el Miedo, que quiere que nos quedemos quietos y dejemos de vivir.
Pero, aunque sea en lo más íntimo, nunca el Miedo puede apagar la brasa del Amor que alumbra la Esperanza.
Esperanza. No vaga ¡sino concreta, bien concreta!.

Cuando levanto la vista para ver la realidad y renuncio a seguir una sombra vaga y engañosa, descubro la sonrisa. Y la Luz. Y la Belleza. Y el Amor. Y manos amables que me acarician con suavidad.
Esperanza...