lunes, 1 de diciembre de 2008


"Nubes".Óleo sobre tabla (1998). JAVIER RIERA





Si no fuera que es de noche
y la oscuridad trenza sus conjuros
y es invierno
juraría que…

Hay una sola nube y va con prisa.
Sé que me voy de viaje. A lo lejos
veo pasar mi silueta
que va desaforada, persiguiendo
la mariposa de no sé que sueño.

Pero hay alguien que no va conmigo,
una raíz delicada, un aferrado
momento de ternura, una sonrisa,
algo mío que no me pertenece
y permanece aquí, sobre la tierra.

5 comentarios:

Turulato dijo...

Sigues mostrando una mirada pictórica exquisita. Hay artículos, como este, en que cato la pintura de tu palabra antes y después. Antes, leyendo las imágenes que ilustran tu poesía; después, escuchando tu voz. Y creo que es importantísimo.
Lo es porque me hace sentir que tu sentimiento poético está en carne viva. Solo quien une su existencia con una finísima percepción de su entorno puede mostrarnos la vida con tanta sensibilidad. Y con tan suave dulzura.

Tienes razón. Hay momentos en que la mar se torna fosca con quien la navega. Sientes que te rodea con sus brazos y que te impregna con sus sueños.
Aparentemente, solo el barco, el marino y el agua salada; pero juraría ....
Y, ¡en un suspiro!, sientes que algo pasó a tu espalda y hundiose velozmente en la mar. Puédete el miedo a la inmensidad, tus sueños aletean en torno como mariposas de caleidoscopio y vislumbras monstruos que emergen del abismo para engullirte.
El mismo sentimiento que tuvo el marino aquel día, cuando desatracó del muelle viejo, buscando lo que nunca alcanzó, y sintió un nudo en el estómago al darse cuenta de que solo seguía una nube en el cielo.

Por eso, la mano se aferra en alarido silencioso al ancla de aguamarina. Nada delata la zozobra marinera, salvo la mirada.
Al cabo..; descienden sus hombros y acepta seguir su derrota. Solo, como debe seguirse desde el puente la singladura.
Mañana, Dios dirá. Que sonrisas y momentos de ternura siempre quedan en tierra, muy lejos cuando te pones a la capa, con el ancla flotante por la popa...

Kalia dijo...

El marinero en tierra ya depositado
Añora siempre, ve mares infinitos,
Ve en otros ojos otros mares y otras aguas,
Atisba un nubarrón por pequeño que sea,
Interroga a las esquinas
Se anticipa a las lluvias.
Y a los chirimiris.
Miradas.

Comparte los colores de aquellos extraños seres pulposos verdes,
Esos que han pigmentado su piel con el reflejo de todo lo que han visto,
Con los mares que han mirado, y que miran cada día.
Y se da cuenta de que no está solo,
Que los pulpos verdes habitan en los cuadros de los Mares del Sur.

Descubre que al marinero en tierra le gusta acompasar sus ondas a los mares,
Vibra, se agita se revela. Siente.

¡Él que creía que estaba ya arrostrado en tierra!
Mira la nube y comprende que en la nube se encerraba la verdad.
Y su vida cobra un sentido:
Será marino de nubes desde ahora.

almena dijo...

O lo duro de viajar sin equipaje... sin lastres en el cuore.

Beso!

Leodegundia dijo...

Hay cosas que no nos acompañan en nuestro viaje por la vida, se quedan en los lugares donde se produjeron y así, si se regresa, siempre se encontrará algo que un día nos perteneció y que logrará que no nos sintamos forasteros.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

En el mar, y por brújula una sola nube, y por sueño una mariposa, y por barco tu silueta. Pero aquellos momentos ya no son tuyos, los compartiste, y quedan en "tierra". Aquellos tus amigos que han comentado tu poema me dejan impresionado, sus prosas poéticas parecen sombras alargadas de tus sentimientos. Menuda banda de naúfragos estáis hechos: "la mar se torna fosca con quien la navega", "Y su vida cobra un sentido:Será marino de nubes desde ahora","viajar sin equipaje es duro...","...y así, si se regresa, siempre se econtrará algo que no nos haga sentirnos tan forasteros".
Felicidades por tu poema.
Miguel Angel.