sábado, 8 de noviembre de 2008

Caer en la cuenta es sentir cómo tiembla



el casi desprevenido y curioso
que abre la caja de Pandora
y ver con otros ojos

el fragilísimo presente
…el señuelo.



(Para facilitar la lectura, pincha sobre la imagen)

7 comentarios:

Kalía dijo...

Como un diamante de agua. Tan duro y tan inconsistente. Así veo la pintura que acompaña tus palabras.
¿Son así nuestros sueños, nuestros pensamientos, nuestros gritos o nuestra muerte?

Aprecio especialmente esa reflexión sobre la autoconciencia. Escasa habilidad,por otra parte.

Y me gusta el juego: no es que le piensen a uno, como correspondería, es que “piensan por uno”. ¡Qué gran verdad!

Abrazos.

Leodegundia dijo...

Esa caja de Pandora que hoy nos ofreces nos debería de hacer reflexionar porque una cosa es lo que se hace y otra lo que creemos que se hace, no siempre somos conscientes de lo que hacemos, soñamos o decimos.
Muy original esa caja que nos presentas y que todos deberíamos de abrir para ver con claridad la realidad de las cosas y enfrentarnos a ella e intentar mejorar teniendo cuidado de que la esperanza siempre quede dentro pues será lo único que nos salve si nos vemos desbordados por lo que de la caja salga.
Un abrazo

Trini dijo...

De lo que menos nos percatamos, creo, es de los gritos. A veces gritamos tan alto que ensordecemos al otro con nuestro "susurro".

me gustó la composición

Un abrazo

Isabel Romana dijo...

Me ha sorprendido y gustado mucho lo que encierra esa caja de Pandora, esa distancia, a veces inmensa, a veces imperceptible, entre el actuar y el ser objeto de la actuación de otro. Una distancia que, con frecuencia, es también moral. Saludos cordiales.

almena dijo...

Sin duda, bien distinto es.
Me ha encantado.

Besines!

Anónimo dijo...

Una cosa es creer en la persona, y otra cosa es ver que esa persona no existe.Guille.

Turulato dijo...

Caer en la cuenta es reconocerse vivo en el laberinto de la pesadilla