sábado, 2 de octubre de 2010

LEONID AFREMOV


No dudan los ecos, palpan la humedad silente de las hojas.
Trazan el plano de la melancolía. Cada otoño.

Y siempre la lluvia

al otro lado de la cabeza

concede la promesa

de una luz turbadoramente exacta,

otros destellos ausentes

que anegando los huecos,

vayan anunciando

la mudanza.

4 comentarios:

Leodegundia dijo...

El otoño, esa estación que logra sumergirnos en una especie de melancolía como paso intermedio entre un verano bullicioso recién finalizado y un invierno próximo de días cortos y cielos grises.
Me gusta el cuadro, un día de lluvia pero no exento de color.
Un abrazo

Trini dijo...

A mi me gusta mojarme en la melancolia del otoño.

También me gustan tus versos, hermosos y otoñales.

Un abrazo

Kalia dijo...

La luz ocre del otoño hace transparente el aire de las cosas. Pero también hay muchas zonas de sombras perezosas.

Un abrazo.

Turulato dijo...

(Comento tras hacerlo en el siguiente; o sea que voy al revés que las estaciones)
Tiempo de mudanza.. Algunos animales nos muestran como la muda es imprescindible para crecer. La poesía es sugerencia. Así que la mudanza, la adaptación honrada y sensible a la existencia, es sugerencia de vida.