sábado, 17 de julio de 2010

Nadie sabe el nombre
de esas mariposas blancas.
En sueños, apenas rozándolas,
vagan extranjeras en Babel.

No esperan que las nombre.
Saben que me cuesta hablar
de los seres, cuando despierto.





Me dices que ando echada hacia adentro,
ensimismada… (Es largo de contar).

Como una nubecilla evanescente
me sigue a todas partes
un enjambre de polillas,
el batir proceloso
de unas alas invisibles.

Es posible que en el balcón de la noche
esperen a que me quede dormida
y pululen- noctámbulas-
hojeando un diccionario.

No se qué luz las imanta, ni qué las apacigua
¡Es tal su insistencia!

Me dices que sin darme cuenta pongo cara de pensar,
que me cambia el acento. "¿Has visto?" …

Será que me paso la noche recortando palabras para ellas.
No es fácil, hay palabras que no se dejan troquelar:

Amainar- Bolero - Conticinio - Derrubio

A veces las sorprendo y me persiguen

Jaraneras-Lúbricas-Maduras-Ingeniosas-Reticentes...

Sin fruncir el ceño se dejan asir aquellas

Mansas-Menudas-Núbiles …

La mayoría tienen muchas piernas
letraheridas por la herrumbre,
cesantes.
Esas- las más queridas-me susurran
bajo las sábanas.

Me da por pensar que las sueño;
mas no se qué las imanta ni qué las apacigua.

Despierto queriéndolas acariciar
y bajo las yemas de los dedos
siento que palpita su pulpa sensible
su identidad silente.



Vértigo me da, amanecer con una palabra sola
vivir sola en la palabra inválida
que huele a cerrado

Umbría- Rondadora-
Bilabial- Íntima- Marmórea…


3 comentarios:

Leodegundia dijo...

Las palabras siempre te acompañan, de día y de noche, te persiguen y te rodean porque saben de tu afición a conocer tantas y tantas como existan, sean nuevas o viejas como el mundo, y con las que luego disfrutarás jugando a crear bellos escritos donde la definición y el sentido de cada una de ellas quedará bien reflejado.
Un abrazo

Kalia dijo...

Tus palabras acechan y persiguen:
Amagar un bolero a la luz del conticinio
con las palabras de derrubio amontonadas.
Jaraneras y hasta lúbricas, algunas;
maduras e ingeniosas, casi todas,
pues se muestran reticentes
a ser mansas y menudas.
Y asoman ya núbiles y contoneadas.
Tu bolero, que es música rondadora
pronunciada con sonidos bilabiales
y tan íntima como los primeros balbuceos,
otorga vida cantarina
a la mármorea esfinge atormentada.
Y alza el vuelo, libre ...

Turulato dijo...

Las palabras son dardos para ti, creo. Curiosas llaves que te abren clavándose en tu mente. Curiosas llaves que, cual proyectiles, explotan en ti y despiden llamas y metralla hiriente, a la vez que su onda expansiva te conmociona.
O quizá.. ¿Serás cual polvorín en llamas que según deflagra lo que contiene lanza al cielo palabras?