viernes, 18 de junio de 2010

CHEMA MADOZ



Cuando las puertas se van cerrando
parecen más altas las ventanas
orientadas al muro y su ceguera.
Pero has de mostrarte más alegre de lo habitual.

O quizá quieras ser más alta
y debas salir de compras:
algo de botox, algún retoque
integral o por parroquias,
varios kilos de aleluyas prematuras
y una caja de palabras felices
alentadoras, dichas como a grititos
para eliminar patas de gallo.

Nubes en el horizonte
tertulias de salón
clases de baile
o almuerzos largos pero sin vino.
Luego hay que prestar atención
a la poética de un Prometeo
que acabó en Narciso
y porque vive de hacer poéticas,
como otros escriben manuales de autoayuda,
no serás tú quien insinúe
un escaparate lleno de polvo
y cadáveres de mosca.
Nunca se sabe. A él le interesa
vivamente, tu opinión.

O tal vez
te hubiera gustado volver a nacer:
sin saber nada, cometer errores
otros o los mismos y escribir poemas
también otros o los mismos
llegar tarde , quedarte sin mesa…
como si la edad de tu sombra
fuera lo más cercano a un reloj
servido en una copa medio llena.

4 comentarios:

Turulato dijo...

Soy yo. Único e irrepetible. Uno o dos aciertos, no muy claros, y errores a mansalva.
No quiero volver a nacer ni ser otro, pues sin mis errores o con un solo acierto más dejaría de ser quien soy. Así que no quiero renacer para no ser.
¿Y arreglar un poquito la apariencia?. ¿A qué fin...?. ¿Para añadir otra mentira?; no.. Es muy cansado. Así que todo lo contrario; buscaré la desnudez, a ver si le da el sol y el aire seca mi pobreza.

Umma1 dijo...

Ups...
Bueno...!!! Hay unos versos sueltos por aquí y por allá: excelentes.

Saludos

Leodegundia dijo...

Creo que cada vez más gente quiere cambiarse quizás porque no les gusta como son y no se dan cuenta que por mucho botox, muchas operaciones y mucha variación de vestuario que lleven a cabo eso no les va a modificar lo que son, no es el exterior lo que produce desasosiego aunque en principio parezca que si lo es, si no el interior y por eso es mejor intentar conocerse a uno mismo y aceptarse con sus virtudes y sus errores pues estoy convencida que aunque se volviera a nacer eso no cambiaría nada.
Muy profundo el poema de hoy.
Un abrazo

Kalia dijo...

Prometeo iba a enseñarnos los secretos de los dioses, pero los mortales no saben trascenderse. Narcisos, el espejo del río les devuelve una imagen huidiza que siempre cambia, por mucho que corran tras la sombra, tras la apariencia. El tiempo no tiene prisa. Ni pausa. No somos en realidad tan importantes. Quizá eso es lo que queda: descubrir la inanidad de nuestra existencia. La copa medio vacía dibuja fingido un triángulo púbico sobre un cuerpo transvestido. Las moscas cadavéricas dibujan la decadencia de lo que un día soñaba ser. Puede ser triste, pero es muy bella a veces la decadencia.