jueves, 6 de mayo de 2010




Hace unos días, descubrí una palabra hermosa y fascinante: NALAR
En asturiano este verbo viene a significar la juntura precisa entre nadar y volar.
La memoria es; en parte, nadar entre los pecios de imágenes intactas y sobre-volar los sueños antiguos.



ENTRE NADAR Y VOLAR...


Puedo oír al viento todavía
agitar el verde entre las hojas del avellano
y entrelazando los vástagos
cargarse de sombra
rodeando a mi abuelo
mientras almorzaba.

Tal vez el tiempo no existía entonces,
los veranos eran incalculables
se respiraba el aura caliente de la tierra
y todas las músicas ataban la memoria
con la cuerda del misterio.

Cruzaba yo la verja de la huerta
con un temblor distinto al de las hojas
si andaban sueltos los perros.
Por más que mi abuelo los invocara
como Sol y Luna
Sol al perro rubio y Luna a la perra plateada
y aunque no hicieran nada, más que guardar
la primera llave de los sueños…

Me atemorizaba
la presencia inmensa de aquellos corpachones
de roce áspero, las embestidas nerviosas
su aliento implacable
a punto de derribarme a lametazos.

Muy niña tenía que ser, para taparme los ojos
empujada por el deseo de adivinar la linde
que cierra los caminos a los temores invisibles,
para forzar así un eclipse total
de Sol
y de Luna
pensando que si no los veía, tampoco podrían verme.



"Child holly hocks"
B. Morisot

7 comentarios:

almena dijo...

qué hermosa palabra! nalar...
como tu poema nala entre los pecios de la memoria.

Un besin!

Turulato dijo...

¿Que pequeño universo sería más pacífico?. ¿El tuyo de sol y luna o el mío de gallinas ponedoras?.
Porque los temblores, como sabemos, no están en el sol ni en la luna, sino bien anclados a la tierra.

Leodegundia dijo...

Entrañable poema lleno de recuerdos que conseguiste reunir nalando por tu memoria.
El cuadro parece estar hecho para que tu lo pintaras con palabras.
Buen fin de semana.

Kalia dijo...

He visto a los niños hacer eso que cuentas. Se tapan los ojos para esconderse. También hay mayores que se tapan los ojos para esconderse.

Pero tú abres la mirada y los oídos de la memoria cuando nalas por las mareas de tu infancia.

¡Benditos aquellos años en los que creíamos que todos los males se ahuyentarían solo con tapar lo ojos! Y así Sol y Luna perdían su poder.

Abedugu dijo...

Volví otra vez para nalar en tus recuerdos y disfrutar de la gran ternura que les imprimes.
Un abrazo

Fuga dijo...

Después de leer tus hermosos versos, quedé un rato pensando que bella es la infancia, cuando la inocencia y la frescura son nuestro patrimonio...Me ví reflejada, siempre tuve miedo a los animales.
Gracias por el recuerdo.
El cuadro complementa la escena de forma magistral.
Abrazos.

Dani Good dijo...

Hermoso poema, pude sentir ese lugar, ese momento, ese ser...