
Vete, no me aceches mientras mis horas lleguen
encinta de otras horas con luz.
Lo sé. Lo supe siempre,
como sé que en mi osamenta
sordamente habitas,
en mi memoria y debajo de la blusa
la ceniza gris se va esparciendo...
A veces, una súbita fragancia, el cabecear de un lactante
buscando entre mis senos esa luz perdurable, me extremece
No necesito
predisponer mi boca
a tu sabor.
Saberte es tropezarme conmigo
y aún así dudar
a secas dudar hasta caer rendida,
muerta de vida, intacta.
Dudar hasta quedarme
sin sitio, ni motivos
si tus ojos derraman las aguas donde suelo ahogarme.
Y crece el ansia de que madure ya el aire fino
Y allí, aquí, estoy soñando con mañana.
No he de pedirte
entero tu secreto: si es páramo,
u océano, o senda, o cima, o espejismo umbrío
lo que se ve después.Quiero sentir que alborea el prodigio
para saber si ahí se está despierto.
No necesito
predisponer mi boca
a tu sabor.
Saberte es tropezarme conmigo
y aún así dudar
a secas dudar hasta caer rendida,
muerta de vida, intacta.
Dudar hasta quedarme
sin sitio, ni motivos
si tus ojos derraman las aguas donde suelo ahogarme.
Y crece el ansia de que madure ya el aire fino
Y allí, aquí, estoy soñando con mañana.
No he de pedirte
entero tu secreto: si es páramo,
u océano, o senda, o cima, o espejismo umbrío
lo que se ve después.Quiero sentir que alborea el prodigio
para saber si ahí se está despierto.